Tenemos dos vidas, y la segunda vida empieza cuando te das cuenta de que solo tenés una.
Hoy estoy sentado en mi cama. Son las 00:01, casi irónico: empezó un nuevo día.
Se me acaba de venir esta frase a la cabeza. Tengo muchos pensamientos ahora mismo: sobre el futuro, la aceptación del paso del tiempo… Duele la vida constantemente.
Me acabo de dar cuenta del poder de esa frase: tenemos dos vidas, y la segunda vida empieza cuando te das cuenta de que solo tenés una. Creo que estoy en ese momento. Me di cuenta de algo que nunca tuve tan presente, y es el hecho de que me voy a morir.
Quizás hoy, quizás mañana, quizás en un año… o quizás (y ojalá) en 70 años. Siempre dije que me encantaría vivir hasta los 97, para ser testigo del cambio de centenio al 2100. Pero ahora veo cosas más ínfimas de la vida.
Siempre estoy esperando algo. Algo que llegue. Algo que me sacuda. Pero hoy me sacudió este hecho: tengo dos vidas, y la segunda empezó hoy, cuando me di cuenta de que solo tengo una.
Es raro de explicar, porque me acabo de percatar hace 15 minutos de esto… pero es real. Solo tengo una vida, una oportunidad en este mundo aunque, a la vez, miles dentro de esta.
Siempre quedan cosas por hacer. Pero yo quiero asegurarme de que, en lo posible, sean pocas… o por lo menos estar satisfecho con lo que hice.
Quiero viajar, aprender cosas nuevas, equivocarme. Más de lo que ya me equivoqué. A fin y al cabo, es la mejor forma que aprendí hasta ahora: equivocarme, y mucho.
tengo los ojos llorosos de escribir “abuelo” y saber que nunca voy a volver a llamar a alguien así. a veces te digo cosas en mi cabeza con la esperanza de que me escuches, de que veas cómo estoy, de sentirte cerca. veo fotos tuyas y no entiendo dónde estás, no logro aceptar que no estás. quisiera volver a hablar con vos, a abrazarte, a escucharte y saber que siempre podría contar con vos. a saber que estoy contenido, a saber que estás ahí. cuando abro la puerta de tu casa, veo derecho a la mesa del comedor y tu lugar está vacío. sueño con volver a estar todos reunidos ahí, riendo, comiendo cosas dulces, hablando del día, de la historia, de tu historia. yo te escucharía atentamente, probablemente escuchando la misma historia por milésima vez, pero memorizando cada detalle. porque es eso lo que hoy tengo, tu historia grabada en mi memoria
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